Sí…¡Vengan
a mí!!!
¿Qué poder extraño, edulcorante, placentero y
adictivo tienen los zapatos? ¿Por qué
las mujeres estamos tan conectadas casi a niveles que nos hacen sucumbir ante
sus encantos?
La batalla está completamente perdida. Un par jamás será suficiente, dos tampoco,
tres ¿es una broma?, cuatro sigue siendo inútil, cinco te hace bostezar, seis,
siete, ocho, nueve……….En este caso: EL CIELO “NO” ES EL LÍMITE.
Encajo, a la perfección, en ese grupo
interminable de mujeres que pecan, y disfrutan haciéndolo, comprando zapatos
una y otra vez. Probando éste, ése, aquél y el de por allá también. Buscando y rebuscando hasta encontrar el “par
perfecto”. Par que renace una y otra vez.
Sin descanso, sin culpa, sin cansancio.

